Taller de crónica en Buenos Aires: un laboratorio de producción

taller-py

Docente: Sebastián Hacher

Todos los miércoles de 19:30 a 22  hs.

Comienza el miércoles 6 de Marzo

Lugar: San Telmo

Informes e inscripción: sebastian.hacher@gmail.com

Vamos a montar un laboratorio y sumergirnos de lleno en la producción del relato. Vamos a hacer lo que algunos llaman ‘literatura bajo presión’, con material de la realidad. Cada participante deberá presentar su proyecto de crónica. Pueden ser investigaciones ya hechas o que estén por comenzar. Pueden ser ideas aún no desarrolladas, a las que les daremos forma en el taller.  Vamos a jugar con los formatos clásicos y a experimentar bastante.

Ejes del taller

Antes de empezar. Cómo armar un sumario y “vender” la idea. Las preguntas del cronista y el punto de vista. Los lugares comunes. De qué temas escapar.

La investigación. Trabajo de archivo, trabajo en el territorio. Las bases de datos y los mapas territoriales. Personajes, fuentes, lenguaraces y enemigos. Qué podemos tomar de la academia. El paso del tiempo como aliado. La entrevista y la observación: técnicas y mitos.

La estructura. Por dónde empezar. Pensar una estructura de una crónica y no morir en el intento. Escapar de los formatos tradicionales. Apelar a otros lenguajes y soportes. El uso de la fotografía, el vídeo y el audio. Como trabajar como un fotógrafo (y no morir en el intento). Qué hacer con la tentación de la primera persona.

Sentarse a escribir. La construcción de diálogos, personajes y escenas. El verosímil. ¿Qué hacer con tanta información? Problemas y lugares comunes a la hora de narrar. ¿Qué licencias literarias nos podemos tomar? El punto final. ¿Donde publicamos? Alternativas viables.

 

Sebastián Hacher nació en Ciudadela, Provincia de Buenos Aires en 1976. Publicó los libros Gauchito Gil (2008) y Sangre Salada (2011)  y Cómo enterrar a un padre desaparecido (2012). Es periodista desde 2001.

Edita el sitio de de la red de periodismo policial Cosecha Roja, de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI). Escribió en diversos medios: SOHO, Brando, Revista THC, Rumbos, Miradas al Sur, Soy (Página/12), Diario Z, entre otros. Trabajó en la sección de policiales del diario Tiempo Argentino.

En televisión formó parte de las producciones de Punto.doc, La Liga (Telefé) e Historias Prestadas (Canal 7). Fue uno de los fundadores de Indymedia Argentina, y miembro de Sub Cooperativa de Fotógrafos.

Hizo talleres de periodismo narrativo con Juan Villoro, Cristian Alarcón y María Moreno. Ganó la Beca de Investigación Periodística de Avina y el primer premio en la Bienal de Arte de Cuenca junto con la Cooperativa Sub.

Dio talleres en el Centro Cultural Ricardo Rojas, en la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Plata y en el Centro de Estudios Contemporáneos.

Lucrecia Martel y el sonido

Lucrecia Martel dice más o menos esto: Una sala de cine es una pileta de natación vacía. Nosotros estamos adentro. El sonido es una vibración que se propaga en la sala y atraviesa el cuerpo. Somos tocados por el sonido. Podemos cerrar los ojos y evitar ver el disparo, la escena sangrienta, pero no tenemos párpados para cerrar el odio. El sonido en el cine es lo inevitable. Contamos con apenas un músculo se cierra cuando recibimos frecuencias que pueden destrozar nuestra escucha. El único animal que puede dejar de escuchar es el murciélago. De otra forma, se encandilaría con su propio chillido.
Lucrecia Martel usa esas palabras: encandilarse con el sonido, párpados en el odio.
Sigue leyendo

Ya sale

En los próximos días sale a la venta Sangre Salada, un libro de crónicas sobre La Salada, la feria más grande y complicada del país. Es el primer título de una colección de libros de no ficción dirigida por Cristian Alarcón y editada por Marea. Hay un sitio en facebook donde uno puede presionar “me gusta” y enterarse de las novedades del libro. Pueden entrar haciendo click acá o mediante la caja del costado.

¿Qué pasó con Octavio Romero? III

Esta es la tercera nota que escribo sobre el caso, para el Suplemento Soy de Página 12. Las anteriores están acá y acá.

Gabriel Gerbasch, Gaby, maneja un taxi y nunca sale a trabajar sin cargar las pancartas en el baúl del auto. Son varios símbolos de interrogación de color rojo, con la cara del prefecto asesinado tres meses atrás y una frase: ¿que pasó con Octavio Romero?, una pregunta que la Justicia todavía no pudo responder. La vida de Gaby también se convirtió en eso: un símbolo de interrogación enorme. El amor de su vida había pedido permiso en Prefectura para casarse con él, y pocos meses antes de concretar el sueño apareció asesinado a golpes y desnudo en jurisdicción de la fuerza para la que trabajaba. Todavía no hay ni un solo sospechoso, ni una pista firme para saber qué pasó.
Sigue leyendo