Cacaras

Desde hace una seamana estoy en un hotel de mala muerte en el centro de Caracas, aunque quizás esté no sea el centro y mi hotel (El Ritz, que tiene dos estrellas en la puerta) sea uno de los mejores. Son esas cosas que uno descubre eneguida cuando llega a una ciuda extraña. Me habían dicho de todo sobre Caracas: que no salga de noche, que no salga con la cámara, que trate de no salir. La única calamidad que hasta ahora resultó cierta es que el transito es un infierno. Para colmo, el escándalo empieza a las 7 AM, hora a partir de la cuál ya no puedo dormir. También me habían advertido, incluso muchos progres de acá, que ni se me ocurra ir al barrio 23 de Enero. “Le tengo pánico”, me llegó a decir una militante que en teoría hace causa común con los sectores populares, siempre y cuando no les toque vivir cerca de ellos, parece. El tema es que alguien llamado ‘Andrés’ puso a funcionar anoche una red inalámbrica de internet. Y aquí estoy. Tengo mucho para contar, y tan poco. Se habla tanto de Venezuela en los medios, y se dicen tantas pero tantas tonterías que sorprende escucharlas. Por ahora, dejo un link para ver algunas fotos: Una visita al 23 de Enero, uno de los barrios más chavistas de Caracas.
Y una aclaración: la foto no es de mi hotel, sino del barrio 23 de enero.

