Una mujer de San Juan

Quiero contar algo que me transtornó toda la semana santa. Lo tengo atravezado desde el jueves. El año pasado, una revista me envió a Jachal, provincia de San Juan, para hacer un artículo sobre la minería a cielo abierto. Jachal está a 200 km del proyecto minero Veladero, de la Barrick Gold, y sus rios están contamidos con altos niveles de arsénico, producto de los desechos que produce la extración de roca para molerla y buscar oro. El amigo Dario Aranda, que estuvo antes por ahí, narró muy bien el conflicto. Mi artículo de aquella vez no fue memorable: la revista tenía poco espacio y me pidieron que sea breve y explicativo. Un embole.
Me quedaron entonces muchas cosas en el tintero. Jachal, por ejemplo, es un pueblo con mocultivo de cebolla, elemento que de alguna forma moldeó la personalidad local.
Entre la gente que conocí se destacaba Daniela, mi guía entre las familias campesinas de la zona. Daniela conoce a todo el mundo porque trabaja de rezadora: cuando algún paisano muere, ella se presenta al velorio y reza el rosario para el alma del difunto. A veces, su trabajo dura días enteros. Eso, en la zona rural.

