La mayoría de los argentinos tomamos mate, pero pocos sabemos que Don Claro Ferreyra (el hombre de esta foto) trabaja 12 horas por día para cobrar 90 centavos por kilo de yerba cosechada, y que no lo hace para una gran empresa sino para un pequeño productor yerbatero que gana no mucho más que él. Don Claro vive la mayoría del año en un rancho de madera al lado de la plantación, y cobra unos 30 pesos por día. Con Nicolas Pousthomis, mi compañero de cooperativa, nos fuimos a Misiones e hicimos un reportaje fotográfico sobre el tema. Quisimos hacer algo sencillo pero que relate todos los pasos de la producción de la yerba que consumimos todos los días. Una recorte más o menos arbitrario-el trabajo es mucho más extenso- se puede ver aquí, en la página de sub.
(artículo aparecido en la revista La Mano de Abril 2008)
Así me lo presentaron: Raúl era el acuchillado que escapó del hospital con el suero puesto. Además, era un artista que compró un Ford Falcon de los milicos para destruirlo y transformarlo en un tanque hecho de libros, el Arma de Instrucción Masiva. Un ex Falcon, me explicaron, que fue desarmado en un perfomance íntima: le tiraron un corazón de piano, 300 botellas, una bola de demolición y después le dieron con moladoras, piedras, palos y un maniquí. En su nueva vida, el auto mide cuatro metros por dos de alto, y la carrocería es una mezcla de fierro y libros, la mayoría de los cuales pueden ser tomados y leídos.
Lo de las puñaladas fue una noche en Almagro. Nadie supo la razón exacta. Algunos pensaron que fue una forma estúpida de marcar territorio, un mensaje para otro, una confusión paranoica. Lo cierto es que un desconocido se acercó diciendo ‘voy a borrarles la risa de la cara’, repartió varios puntazos y salió corriendo. Uno de los pibes quedó con el pulmón pinchado. El otro, Raúl Lemesoff, la sacó más barata, pero no lo suficiente para zafar del hospital. Estuvo internado hasta que la pasividad terminó de aburrirlo y desapareció.
El día que salí de Buenos Aires había un humo terrible. Estuve varios dias en la selva misionera, asi que me perdí de todas las consecuencias y el caos que reinó sobre la ciudad. Eso, sumado a que no conozco al Cuarteto Nos (ver post anterior) hizo que mi amigo personal L me acusara de vivir en un termo. Puede ser cierto, pero es un termo grande el mio. Nuestro nuevo amigo Ary dejó constancia de ello: en el segundo 54 de este video, el citado filmaker dejó constancia del inicio de nuestro viaje. Yo soy el de gorrita negra.
El viaje empezó así, arriba de un bote, pero terminó en los ranchitos de los tareferos primero, y de los guaranies después. Ya vamos a hablar de eso. Por ahora, dar el presente, avisar que llegamos vivos, que salió una nota mía en la THC (de tapa blanca, va a estar en los quioscos el martes) otra en la MU y otra en La Mano. Todas son crónicas escritas desde el termo grande en el que vivimos todos.
Pd: Mi amigo personal L dice que preste atención a las elektromanos, que son lo que se viene.
Por lo menos en Youtube les va muy bien. Se llaman Cuarteto de Nos y son uruguayos. No se si son famosos en nuestras tierras (hay tendencias, la verdad, que ya no sigo más) pero si no lo son, pronto lo serán, o merecen serlo. Lo suyo es pegadizo y eficiente. Y si no les alcanzó con esto, vean Yendo a la casa de Damián.
El primero es el argentino Fernando Cola, en Santa Cruz, que sufrió una emboscada por parte de grupos de latifundistas. Sobre su caso hablan varios medios de comunicación de nuestro país.
El segundo es Walter Chavez, amigo de la casa. Walter es el creador de la revista boliviana El juguete Rabioso,fue director del Le Monde local y es, sin duda, uno de los mejores intelectuales del pais andino. Desde hace un tiempo, pesa sobre él un pedido de extradición a Perú, como parte de un montaje por el que se le intenta hacer pagar su apoyo a Evo Morales. Para solidarizarse con él, se puede firmar una petición online, que será presentada a la Corte Suprema de Bolivia.
EL FRENTE DE ARTISTAS DEL BORDA en referencia al PLAN DE SALUD MENTAL DEL GOBIERNO DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES, quiere fijar su posición pública. Desde hace más de 23 años el FRENTE DE ARTISTAS DEL BORDA trabaja en la defensa del Hospital y la Salud Pública desde un proceso de desmanicomialización.
Buscamos a través de las distintas disciplinas artísticas y creativas revincular con la comunidad a las personas con sufrimiento mental; como así también generar espacios de reflexión y organización para modificar el imaginario social y las estructuras institucionales con respecto a la locura.
Uno con su blog hace lo que quiere, pero veces me cuelgo de mas. Estas son las fotos del 24 de marzo. El resto se pueden ver aquí.
También, en sub, hay dos cosas nuevas y recomendadas: un reportaje de Gise sobre un circo de pueblo, la cobertura de Rulo de la plaza de Cristina K. (a propósito: vean como puede mostrar color y no ser kirchnerista sin necesidad de ser botón).
A veces me pierdo cosas. Nunca, por ejemplo, le había prestado atención a Kapanga, una banda que viene peleando desde hace una década, y que parece no llevarse muy bien con la opinión pública porteña. La primera vez que escuche de ellos fue mientras trabajaba en un programa de televisión, al que invitamos a su cantante, Martín el Mono Fabio. Tanto él como la banda me cayeron bien. Cuando volvíamos de grabar, le conté que escribía en la revista THC (algún día contaré las reacciones de la gente cuando digo eso, pero ahora no ese el tema). El Mono me desafió: me dijo que Kapanga la banda más cannábica del país. Lo conté en la revista, pero no convencí a nadie, por lo menos no hasta varios meses después, cuando me enviaron a entrevistarlos. El resultado fue una nota que salió del registro de las que suelo hacer pero que, en cambio, dio bastante que hablar: la levantó com mal ejemplo Don Chiche Gelblung, una fanático anti-marihuana, y durante unos dias hubo un ping-pong radial sobre el tema. Pasada la polémica, aquí, a un golpe de click, el artículo que apareció en la revista.
Blog de Sebastián Hacher Rivera, fotógrafo y periodista. Miembro de la Cooperativa Sub y autor del libro Gauchito Gil. Colabora con las revistas La Mano, THC, Tercer Sector y algunos medios alternativos.