Tengo que leer el libro “Las Ciudades Invisibles” de Italo Calvino para una crónica que escribo desde hace rato. Como está agotado en todas partes, decidí leerlo en la computadora. Me lo bajé en pdf de acá. Como lo leo en la pantalla, aprovecho para cortar y pegar en word las partes que me sirven.
Aquí van los fragmentos de las primeras 30 34 páginas. Mas luego, a medida que avance, voy a pegar en el mismo post el resto de las citas.
En el 2002, plena crisis argentina, cuando ningún gurú de internet soñaba con la web 2.0, se hacían cosas como esta. Este, por ejemplo, es el informe de Torniyo desde el lugar de los hechos, que publicamos en internet cuando comenzó la represión:
Algún día, la historía dirá que la web 2.0 es hija del software libre y que el uso social de esa lógica empezó allá por el 99 en Seattle, con los medios alternativos que usaron internet como plataforma.
Se van a cumplir seis años de la muerte de Dario y Maxi, los piqueteros asesinados por la policía en el Puente Pueyrredón. Quizás muchos ya no los recuerden, pero en algunas zonas del conurbano siguen siendo bandera. En el barrio donde militaba Darío Santillán, los murales, una biblioteca y una calle llevan su nombre. Algunos se lo tatuaron en el brazo, y hasta hay gente como Mabel, que asegura que se volvió santo. A otros todavía nos cuesta un poco hablar del símbolo en el que se convirtió Dario. Yo, por ejemplo, lo conocí en pleno auge de los movimientos sociales, después del estallido del 2001, cuando los piquetes los hacían los que pasaban hambre. Nuestro primer encuentro fue en Enero de 2002. Llegamos a su barrio con algunos periodistas y fotógrafos de medios alternativos, porque Darío nos había desafiado: hay que mostrar, decía, el verdadero rostro de los cortes de ruta. En esos días la imagen de la capucha y las gomas quemadas inundaban las pantallas de televisión. Nuestra idea era contar que detrás de eso había gente que quería trabajar. El Barrio La Fe, donde Darío nos había citado, queda cerca de la estación de Monte Chingolo, en Lanús, y era su lugar de militancia con el Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD).
No quería escribir nada sobre el conflicto del campo. Tanto se dijo que no siento poder agregar mucho. Un chiste malo que circula entre algunos viejos activistas del 2001 dice que vamos a salir a la calle contra la derecha cuando termine la cuarta temporada de Lost. En fin. Lo que quería contar es que Niña, algunos lo saben, es la mujer más dulce del mundo. O por lo menos eso pensábamos hasta el sábado, cuando a enfilamos para la Recoleta a ver una muestra. Como teníamos que pasar por otro lado antes y somos desorientados, Niña se acercó a una señora para preguntarle cuál era nuestro camino. A la doña casi le agarra un sincope: se asustó de Niña, de sus 50 kilos, su rostro rubio y de su voz suave. Ninguno de los dos lo podíamos creer. Era la primera vez en la vida que Niña le provocaba miedo alguien. Después nos enteramos de los cacerolazos y los rumores, pero nosotros ya habíamos sacado nuestras conclusiones. El miedo al otro creció tanto que la aguja debe estar a 180 grados de la época post 20 de Diciembre de 2001. Convivimos con lazos sociales rotos, con la clase media en pánico y los monopolios amazando ganancias siderales. Los cacerolazos de los últimos días son parte de eso: son en contra de la solidaridad y en defensa de los privilegios de unos pocos. Lo peor de todo es que el gobierno -por momentos tan duro con los movimientos díscolos, por momentos tan complaciente con los monopolios- contribuyó a generar esta situación. Ahora hay que poner el pecho y aguantar, en una situación paradójica, donde parece haber un antichavismo a la argentina, pero sin que del otro lado haya una chavismo a la argentina.
Yo sabía: tener wi-fi en Las Yungas en el fondo era una desventaja. El jueves leí los mails y me encontré con la noticia de que estoy citado para declarar como testigo el Lunes 9 en la causa por el asesinato de Lucas Roldán, un limpiavidrios que fue muerto por la policía en el 2003. Nunca el reencuentro con lo urbano resultó tan brutal.
Me fui por una semana. Varios días en los que voy a trabajar de fotógrafo en un ambiente diferente al que suelo registrar, y con historias que están en el otro extremo de los temas que toco habitualmente. En cierta forma, es algo así como un descanso. Esta es la casa donde vamos a dormir hoy. La única desventaja: estamos en medio de los yungas, pero hay wi-fi.
Se golpea a las mujeres porque son mujeres. Porque son diferentes de los varones y esta diferencia les resulta insoportable porque es interpelante y con frecuencia define impotencias y carencias masculinas de las cuales las mujeres son-somos testigos incómodos para la ilusión de superioridad masculina. Esa diferencia que se tramitó como inferioridad encubriendo la insoportable presencia de una testigo de claudicaciones y miserias que muchos hombres no reconocen en su condición de seres humanos… (En la contratapa de Página 12 de hoy, Eva Giberti analiza de forma seria una nota de una revista dirigida a hombres idiotas. La columna sigue acá).
Pero en realidad, lo que quería decir, es que las amigas de Mújeres Públicas presentan su libro Elige tu propia desventura. Y vale la pena ir.
(artículo y fotos aparecidos en la revista La Mano de Abril 2008)
A la prostitución la hacen los clientes. Ellos generan costumbres, delimitan zonas y hasta horarios para el sexo pago. Aquí, en el microcentro, el negocio es de lunes a viernes en horario de oficina. Y los consumidores no son hombres con anillo de sello, peluquín y vaso de whisky rebajado con hielo. Son oficinistas, profesionales casados y empleados de servicio aburridos de sus vidas sin aventura. La estadística me la dio mi amiga Jessica, y es más confiable que el INDEC: en su departamento, el teléfono suena desde las 8 hasta las 19 y después se corta. Aunque claro, la mayoría son pajeros, gente que no tiene nada que hacer de su vida y se pone a llamar travestis para molestar. Incluso a algunos Jessica ya los reconoce por las cosas que dicen. Ahora, por ejemplo, llama un tipo y dice que está a una cuadra, que quiere algo rápido, un pete express. Son 30 pesos, responde Jessica, tocá timbre. Este no va a venir, me dice a mí, y se equivoca por una vez, porque al minuto suena el portero y yo tengo que desaparecer. Pienso en sentarme en la escalera del edificio o bajar a tomar un café, pero ella dice que no hace falta, que total va a ser un rato.
-Te escondés atrás de la puerta de la cocina, el cliente entra, ve que no hay nadie y te cierro para que estés tranquilo.
Tardé más en aprender su apellido que en enamorarme de sus canciones. Lisandro Aristimuño tiene la particuliaridad de convertirnos en militantes de su música. Sin perdirlo, nos invita a sumarnos al boca en boca que lo está haciendo cada vez más conocido. Varias de sus canciones están en myspace, y sus conciertos se difunden en el blog Azules Turquesas, donde también se puede esuchar el programa de radio que hace en FM La Tribu. Lleva editados tres discos: Azules Turquesas, Ese asunto de la ventana y 39.
Además de todo, Aristimuño está construyendo una carrera musical sólida sin necesidad de mezclar la música con el vedetismo ni vender sus productos a grandes multinacionales.
Hoy toca por última vez en Capital Federal hasta la primavera. La cita es a las 21 horas en Niceto (Niceto Vega 5510). Vale 15 pesos. Es un tipo que vale la pena. No digan que no les avisé.
Después de la muerte de joven mapuche Alex Lemun en una recuperación de tierra, Elena Varela, una realizadora cinematográfica, comienza a investigar las razones del conflicto que tiene el pueblo Mapuche con el Estado chileno. En su búsqueda conoce a un joven dirigente mapuche clandestino que le va entregando pistas e información para comprender el conflicto mapuche en el sur de Chile.
En una declaración pública, los documentalistas de Chile se solidarizan con su compañera, analizan los motivos de la detención y denuncian que no es la primera vez que sucede.
Blog de Sebastián Hacher Rivera, fotógrafo y periodista. Miembro de la Cooperativa Sub y autor del libro Gauchito Gil. Colabora con las revistas La Mano, THC, Tercer Sector y algunos medios alternativos.