Posts filed under 'publicaciones'

Apostar

Cuando uno trabaja de free lance y hay que pagar el alquiler, tiene pocas opciones. Una es escribir y fotografiar cualquier cosa, otra plantarse y ponerse firme con las condiciones laborales, o hacer de nuestra condición una industria. Yo prefiero trabajar con mis compañeros y apostar a escribir y fotografiar lo que tengo ganas. Después se ve: si uno cree en su trabajo y lo hace lo mejor que puede, tarde o temprano eso se vuelve rentable. O no, y entonces hay que dedicarse a otra cosa o bancarse las desiciones que se tomaron. En las últimas semanas tuve suerte, y se dieron una seguidilla de publicaciones importantes: un fortoreportaje en la revista Viva sobre Venezuela (dos semanas antes salió uno de Nico y Rulo sobre Bolivia), otro en Rumbos sobre acróbatas (con texto incluído) y un tercero en Miradas del Sur, el dominical que dirije Anguita, sobre el Gauchito Gil.

Todo esto es para decir que estamos a 25 y todavía no junté para el alquiler de Junio, pero estoy contento.


1 comment Junio 24, 2008

Reducción de daños: esto no es una pipa

(artículo aparecido en la revista thc)

En una escuela de Villa 31, en Retiro, los pibes del fondo tienen una lata que pasa de mano en mano. La maestra siente un olor raro que inunda el aula, un humo que ella no conoce y que aumenta cada vez que prenden un encendedor. ¿Qué están quemando?, pregunta la maestra. La respuesta es una mueca: los pibes están pero no están. ¿Hay que llamar a la policía, a los bomberos, salir corriendo?. Villa 31 es uno de los pocos lugares del país donde la respuesta puede ser otra. En vez de reprimir, se puede convocar a un operador para que haga algo distinto. Y allí va Julián, un psicólogo de ARDA (Asociación Argentina de Reducción de Daños) al que los pibes del ya vieron circular por los comedores, la iglesia y el centro de salud del barrio. Julián tiene la autoridad de ser alguien que sabe pero escucha, que aconseja pero no prohíbe, que ayuda pero no impone. Les da una charla a los chicos, narra los efectos de consumir paco, las alternativas para dejar de hacerlo, los lugares a los que se puede recurrir. Trata, como puede, de estudiar caso por caso para darle una respuesta a cada pibe. La misma escena puede repetirse en otros barrios, pero no en tantos: apenas en la Villa 21 de Barracas, en la 1-11-14 de Bajo Flores y en otros pocos lugares donde trabajan Arda o la Fundación Intercambios, dos de los pocos grupos que impulsan esta práctica en el país.
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3 comments Mayo 7, 2008

Bolivia, un deja vú

La foto del día es de Nicolás Pousthomis. Hay algunas más tremendas, pero a mí esa es la que me parece más completa, quizás porque tiene algo de trágico y de bizarro a la vez, pero sin perder el costado informativo. El resto del trabajo, tanto de Nicolas como de Rulo, se puede ver aquí, porque nuestra página, digamos, no tiene un buen día. Para los que trabajamos en la cobertura del referendum de Venezuela, el de Santa Cruz produce un cierto deja vú, sobre todo a partir de los sectores que salieron a festejar en la calle en la noche, su odio racial, los saludos nazis, la ostentación facistoide, etc.


Add comment Mayo 5, 2008

Esta nota habla de porro

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A veces me pierdo cosas. Nunca, por ejemplo, le había prestado atención a Kapanga, una banda que viene peleando desde hace una década, y que parece no llevarse muy bien con la opinión pública porteña. La primera vez que escuche de ellos fue mientras trabajaba en un programa de televisión, al que invitamos a su cantante, Martín el Mono Fabio. Tanto él como la banda me cayeron bien. Cuando volvíamos de grabar, le conté que escribía en la revista THC (algún día contaré las reacciones de la gente cuando digo eso, pero ahora no ese el tema). El Mono me desafió: me dijo que Kapanga la banda más cannábica del país. Lo conté en la revista, pero no convencí a nadie, por lo menos no hasta varios meses después, cuando me enviaron a entrevistarlos. El resultado fue una nota que salió del registro de las que suelo hacer pero que, en cambio, dio bastante que hablar: la levantó com mal ejemplo Don Chiche Gelblung, una fanático anti-marihuana, y durante unos dias hubo un ping-pong radial sobre el tema. Pasada la polémica, aquí, a un golpe de click, el artículo que apareció en la revista.

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3 comments Abril 1, 2008

Adelanto de tapas

Update: prohiben una presentación de la revistra en Chaco. Adivinen quién fue.

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Acá también hacemos adelantos de tapas. Está saliendo a la calle el último número de l THC, una de las revistas más leídas y vendidas en su target (agota todo los números) pero con menos publicidad que cualquier otra de sus iguales. Además de los prejuicios típicos (mucha gente supone que por escribir ahí uno es sí o si un fumón) a mucha gente le cuesta entender el cambio cultural que esta revista está ayudando a consolidar y que, más temprano que tarde, se va a tener que traducir en cambios legales. Pero la audacia de los anunciantes, parece, tiene patas cortas.

Para este número, le hice una entrevista al Mono de Kapanga, que contó sus aventuras fumancheras. En algún momento la subiré.


1 comment Febrero 25, 2008

Fuego en el 23


Es una banda de Puerto Rico que canta una canción colombiana.  Y sin embargo, es el himno del barrio 23 de Enero, o por lo menos de algunos salseros que encontré por ahí. Por eso mezclé la música con algunas fotos. Esto es lo que quedó.


1 comment Diciembre 20, 2007

El amor en los tiempos del Borda

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(nota aparecida en la revista THC, con fotos de Nicolas Pousthomis)

  Cruzamos el estacionamiento y caminamos hasta una garita de vigilancia. No hay movimientos extraños, pero igual me incomodo. Niña dice que no me preocupe, que no me van a prestar atención. Ella es sensible: adivina el temor que llevo conmigo y que se dispara en cualquier lugar de encierro, sea una cárcel, un hospital o un shopping. Niña dice que en el Borda una presencia extraña no significa nada. Ni siquiera la de ella, que transita los pasillos del hospital psiquiátrico como una princesa que renunció a sus fueros.       Mi inquietud no se va con sus palabras. Hoy, antes de entrar al hospital, hablé con mi consejero en estos temas, el Psicoanalista Francés, un tipo adepto a lanzar frases como “todos podemos estar del otro lado algún día”. El Psicoanalista me advirtió, en forma algo críptica, que “el sueño es la realización alucinatoria de una fantasía sexual infantil reprimida. Las alucinaciones de un psicótico también son eso. A todos nos parece muy conocido porque nos puede pegar en cualquier momento. La locura es algo muy cercano”.

El viejo truco de visitar el manicomio y que no te dejen salir.

Porque en el fondo, lo que inquieta es eso: el saberse tan cerca de la frontera, de cruzar el límite de lo normal y encontrarse que del otro lado lo único que cambia es la intensidad del sufrimiento.

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2 comments Diciembre 12, 2007

x poquito

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ayer, 3 Am, palacio de Miraflores.


Add comment Diciembre 4, 2007

Todos los muertos

En la tradición Aymara, las almas de los muertos van a un mundo de abajo, donde cumplen el ciclo inverso: nacer viejas para morir jóvenes. Y, mientras tanto, cada año vuelven de visita a los lugares que solían frecuentar cuando vivos, para comprobar si sus deudos todavía lo recuerdan. Aquí, en el mundo de los que sobreviven, los parientes esperan a las almas con fiestas familiares en su honor. En algunas zonas se desentierran los cadáveres para que participen de la comida y el encuentro colectivo. Esa es la tradición. Con la colonización, el cristianismo mezcló esa costumbre con el día de Todos los Santos, una fecha en la que se festeja para los beatos que no tienen lugar en el calendario.

Hoy, el pueblo boliviano sigue la costumbre de antaño, pero la cruza con esos elementos cristianos impuestos desde afuera. El 1 de Noviembre se reciben las almas en las casas. Se preparan mesas con las comidas que le gustaban al difunto, además de panes dulces con formas propias de la simbología andina. El 2 de Noviembre la ceremonia se repite en el cementerio: la mesa se arma sobre la tumba del difunto. Los que pasan son invitados a rezar por el alma que nos visita, y a cambio se comparte con ellos parte de la comida y bebida que se llevó al lugar. Por la tarde, los músicos recorren las tumbas con sonidos típicos de cada región: los trombones conviven con los sikuris, bombos y guitarras, que son solicitados en cada tumba a cambio de una contribución. En Bolivia es un acontecimiento nacional, sólo comparable con el carnaval.

En Argentina –en especial en Capital Federal- la fiesta de los residentes bolivianos, cada año más masiva, choca con la resistencia de los porteños. En el cementerio de Flores, donde están enterrados los muertos de más de una generación de inmigrantes, las escenas que se viven año a año son de racismo puro: desde gritos e insultos hasta amenazas de terminar la fiesta con intervención de policial. Recién este año, luego de arduas gestiones de representantes de la comunidad, se le puso un freno a los intentos por secuestrar las bebidas y comida que se llevan al cementerio. El ritual, que termina de estallar casi al mismo tiempo en el que cierran las puertas del cementerio, esta vez fue visto con ojos recelosos pero distantes por la seguridad y los habituales usuarios del camposanto.

Eso sí, para que no queden dudas de que la discriminación no terminó, en el cementerio se habilitaron dos tipos de baños: uno para argentinos y el otro para bolivianos.

Las fotos, acá.


1 comment Noviembre 6, 2007

La masacre de Pompeya

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Hijo de campesinos que cambiaron la crianza de vacas por la venta de repuestos para autos, Fernando Carrera (30) gozaba de un pasar tranquilo, casi acomodado. Tenía mujer,  tres hijos y un reparto de artículos de gomería montado con ayuda de su padre. En Ituzaingó, su lugar de residencia, varias veces se había emocionado con las concentraciones inspiradas en el fenómeno Blumberg. Ante cada convocatoria, Fernando se acercaba la plaza a prender una vela por la seguridad, con la esperanza de que ahora sí, unidos por el miedo, podrían mejorar algo. Pero sucedió todo lo contrario, al menos para él. El 25 de Enero de 2005 Fernando dejó de ser un ciudadano que polarizaba los vidrios del auto para prevenir secuestros express, y se convirtió en el único acusado dos robos,  un tiroteo, y un choque que terminó con tres muertos y varios heridos. El combo, que la prensa bautizó como “La masacre de Pompeya”, pasó de la tapa de los diarios al olvido colectivo. Sólo quedó en la memoria de algunos por su arista más sangrienta: la muerte de Gastón, un niño de 6 años que fue despedazado junto a su madre durante el choque.
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Add comment Octubre 31, 2007

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Blog de Sebastián Hacher Rivera, fotógrafo y periodista. Miembro de la Cooperativa Sub y autor del libro Gauchito Gil. Colabora con las revistas La Mano, THC, Tercer Sector y algunos medios alternativos.

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