Panópticos

Estoy como los ex fumadores que ven cigarrillos por todos lados. Renové mi equipo de fotografía y la conciencia del sudor que me costó hacerlo hace que ande por la calle más atento, por no decir paranoico. El domingo viabaja en el 12. Paró en consti. Hacía mucho calor. En el asiento de adelante, un pasajero miraba los videitos de su celular medio pelo. Desde la calle un pibe se avalanzó contra el colectivo, se colgó de la ventana y saltó como un jugador de basquet para manotearlo. El otro lo tenía atado a la mano, asi que no se lo pudo saca, pero fue una escena fuerte. El colectivo entero se movió. Yo atiné a sacar medio cuerpo por la ventanilla. No para hacerme el justiciero, sino porque quería mirarle los ojos al ladrón. Hay algo en ese momento de tensión que siempre me atrapa.

Ayer en el subte no había mucha gente. Hacía calor. Una señora bien vestida con exageración -como una estafadora de pueblo-se me acercó demasiado. Violó mi espacio vital sin motivo. Era una serpiente sigilosa, no había duda. Debería tener unos cincuenta años y, cosa rara, tenía la pantorrilla toda tatuada. La miré a los ojos y no hubo mucho para decir. Me corrí contra la pared y ella se fue hasta la mitad del anden. Habló 30 segundos con un tipo desgarbado, también bien vestido en forma exagerada y después dio unos pasos para alejarse de él. El tipo me miró fijo por un segundo: fue un diálogo sordo, no se muy bien que dijimos, pero ninguno de los dos hizo nada. Al rato vino el tren. Ellos subieron, por separado, al vagón de al lado. Yo quedé en una posición rara, casi platea para verlos actuar. ¿Le irian a robar a otra persona?. No supe bien que hacer. Se me ocurrió gritar “cuidado con los pungas”, así en general, para que la gente esté alerta, pero no me pareció buena idea. En una estación subieron tres policias de estética ochentosa. Me acordé de la carcel de Devoto, que parece decorada por Palito Ortega. Mi conciencia no me lo perdonaría. Volvimos a cruzar la mirada con ella: me miró como esas gitanas que venden perfumes en los pueblos. Me bajé del subte. Buenos Aires es una ciudad dificil, complicada.

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Un comentario en “Panópticos

  1. Jajaja. Muy bueno. Nunca fui paranoica pero también me acabo de comprar una cámara y estuve en una situaciones parecidas…
    Qué loco lo del tatuaje en la pantorrilla.

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